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lunes, 18 de julio de 2011

Los adolescentes deberían ser educados sobre el sexting antes de usar su primer móvil

Cuando la australiana Zoey (nombre ficticio) comenzó en el instituto con 13 años —chica guapa, inteligente y deportista— comenzó también sus primeros flirteos adolescentes. Empezó a enviar SMS a un chico un año mayor que había conocido en verano, y que era uno de los chicos más guays.

Ilustración sexting

Una noche el chico le mandó a Zoey un SMS con una petición inesperada: «Mándame una foto». Zoey le preguntó a qué quería que le tomase la foto. «Quítate la ropa», le contestó. Ella no respondió entonces pero el chico continuó acosándola con sus peticiones justificándose con que «todo el mundo lo hace», «no seas estrecha», etc. hasta que una noche ella entró con el teléfonos en el cuarto de baño de su casa, se desvistió y se sacó una foto de cuello para abajo en el espejo. Unos segundos después dio a Enviar y él tuvo su foto.

Al de unos días ella tuvo el convencimiento de que el chico había compartido la foto: cuando ella pasaba por el comedor escolar notaba la mirada del grupito de amigos del chico. Pronto comenzó a recibir mensajes de otros chicos pidiéndole fotos. Ahora con 15 años Zoey recuerda: «Pasé por el mismo proceso de nuevo con otros dos chicos». «Yo sólo quería hacer amigos y ser popular, y pensaba de verdad que si accedía ellos serían mis amigos.»

Meses después, cuando las sonrisitas en el insituto fueron demasiado para soportar en solitario, Zoey se derrumbó llorando en casa y sus padres lo descubrieron. Se sintieron fracasados al ver que las estrategias con que habían educado a su hija para ser capaz de resistir las manipulaciones de los chicos, habían fallado.

Nina Funnell, investigadora que trabaja en un libro sobre el cortejo entre adolescentes, se ha encontrado con muchos casos como el de Zoey y afirma que muchas de estas niñas acaban siendo etiquetadas de putas una vez que las imágenes se difunden víricamente. Y advierte de que otras chicas son a menudo cómplices en esa retrasmisión del sexting y que hay otras que incluso están orgullosas de producirlo y no comprenden por qué les preocupa a padres y profesores/as. Asegura que es de ingenuos pensar que las chicas sólo envían fotos de sexting presionadas o tan siquiera requeridas por los chicos. Algunas chicas estudian incluso con detalle la elaboración de las fotos, metiendo barriga o resaltando bien sus pechos. Funnel habla de casos de chicos que se han sentido intimidados por recibir en su móvil fotos de chicas que no habían solicitado en absoluto: esto les resulta especialmente molesto a los chicos más jovencitos.

Funnel advierte de que pese a que el término sexting es el usado por los medios, no lo usan los propios chicos [Nota de PantallasAmigas: al menos, en Australia], que simplemente se refieren a las fotos como imágenes sexys, y que a menudo son parte de una secuencia de mensajes para ligar o entre novios, que no tiene relación alguna con el ciberbullying. Esta realidad les resulta dura de aceptar a muchos padres, madres y docentes y los adolescentes son muy conscientes de esta visión tan diferente, que lleva a algunos a tener un móvil y una cuenta en las redes sociales, que sus padres no conocen ni controlan y que usan para el sexting.

La investigación de Funnell ha revelado que los adolescentes homosexuales practican mucho el sexting, y aunque para los chicos heterosexuales tampoco es raro mandar sus fotos a las chicas, en este caso es poco frecuente que se reenvíen víricamente: Funnel lo explica por el miedo a que alguien descubra en el móvil de un chico la foto de otro chico desnudo y lo acuse de gay.

Para la expolicía Susan McLean a los padres les resulta difícil de aceptar que sus hijos/as hagan sexting, porque piensan que eso es sólo cosa de las guarrillas de la clase. McLean identifica varios escenarios en los que las adolescentes producen sexting, un acto mucho menos común que el reenvío, según afirma:
    Sexting en borracheras
  • Casos de presión de un novio/ligue/amigo como el de Zoey.

  • Chicas que se lo mandan a su novio «porque le quiero».

  • Fotos sacadas durante la habitual desinhibición etílica en fiestas-borracheras.



El consultor Tony Richards identifica un escenario más: un grupo de chicas conectado vía webcam con un grupo de chicos, y jugando a alguna versión del viejo juego de beso, verdad o consecuencia [Nota de PantallasAmigas: el juego citado en el original en inglés es spin the bottle].

El impacto socioemocional de la difusión suele ser devastador para las chicas, equivalente a un «suicidio social», según McLean. Aquí también funciona la doble moral sexista: las chicas que hacen sexting son unas guarras, y los chicos, unos sementales. En su opinión la gran disponibilidad de porno en Internet, la cultura de las celebridades, el modelo en boga de mujer sexualmente segura y agresiva y la táctica de que «si tú no me pones la webcam, otra lo hará», contribuyen a normalizar el sexting entre las chicas. La psicóloga a la que acudió la familia de Zoey había atendido en 6 meses a 4 chicas de entre 12 y 15 años por casos diferentes de sexting.

Según los psicólogos adolescentes la presión de los pares entre los adolescentes es hoy día mayor que nunca. Los teléfonos móviles e Internet han hecho que esté presente 24 h al día los 7 días de la semana, y que no dé tregua.

Según el exprofesor Tony Richards, el problema con el sexting es para los chicos que son ahora adolescentes, pues los que están ahora en primaria ya están comenzando a ser educados acerca de estos riesgos y en las consecuencias legales del sexting, p.ej. porque las escuelas «están despertando».

Echando la vista atrás, Zoey se pregunta cómo fue posible pasar en cuestión de pocos meses de ser una alumna modelo de educación primaria, a ser una adolescente que mandaba fotos de sí misma desnuda a los chicos. Ella y su madre desearían que alguien las hubiese prevenido acerca del sexting antes de empezar el instituto y de haber tenido su primer teléfono celular.

Fuente: The Age

lunes, 6 de septiembre de 2010

Proponen que el 'sexting' sea ilegal si lo envía o retrasmite un(a) menor

Con la oposición de las empresas de telecomunicaciones, para las que supondría un coste adicional, se prevé que la cámara legislativa portorriqueña debata la semana que viene un proyecto de ley conocido como Ley contra el texnudismo. Esta ley, que pretende castigar el sexting entre menores, fue presentada por Antonio Fas Alzamora, ex-presidente del Senado del Estado asociado a EEUU, y prohibiría “el uso de un aparato de telecomunicación para producir, enviar, intercambiar o distribuir fotografías o videos que presenten a sí mismo o a otro menor y/o adulto en estado de desnudez”. La ley castigará también al menor que distribuya a terceros dicho material gráfico.

De aprobarse, la ley obligaría además a “toda compañía, empresa o persona dedicada a la venta, distribución o mercadeo de aparatos electrónicos de comunicación a advertir sobre el alcance de esta ley” en las campañas publicitarias, el empaque de los productos así como en los contratos.

Dicha legislación pretende atajar el problema sólo con respecto a los menores de edad, porque la conducta de los adultos en estos temas ya está regulada en el Código Penal de Puerto Rico, según alegó su promotor.

Modesta penetración de la telefonía móvil



En Puerto Rico hay actualmente 2,6 millones de suscriptores de telefonía móvil, seis proveedores y una tasa de penetración (67%) bastante más baja que la de Estados Unidos (89%). En 2008 se envió un billón de mensajes de texto, cifra que continúa en ascenso. Estudios que recogen datos del 2008-2009 apuntan a que el promedio de mensajes de texto diarios que envía un joven en países con mayor penetración como Estados Unidos puede ascender a 150.

De vuelta al telegrama



A mayor tecnología, menor comunicación. Ése ha venido a ser uno de los cuestionamientos más importantes que se les hacen a diario a las nuevas formas de comunicarse. La mensajería de texto de algún modo parece llevarnos al origen de las telecomunicaciones, que consistían en mensajes breves y precisos.

“Cada revolución tecnológica cambia el sujeto social. Estamos ante un nuevo ciudadano. Esa fiebre de textear en lugar de llamar tiene que ver con esa soledad contradictoria del sujeto social, que hoy día tiene una comunicación más rápida pero más distante”, opinó el profesor de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico y experto en medios, Héctor Sepúlveda.


Fuentes: El Nuevo Día y Primera Hora.

lunes, 19 de abril de 2010

'Hay adolescentes que duermen con su teléfono para no perderse ningún SMS'

La abogada estadounidense Parry Aftab, que visitará San Sebastián el próximo mes de Mayo para participar en el Congreso Ciudadanía Digital, concedió esta semana una entrevista a Diario Vasco. Extraemos de la misma algunas de las declaraciones más interesantes de esta experta en seguridad de los menores en Internet, y que dirige WiredSafety.org, una ONG pionera en este área y que cuenta con 11.000 voluntarios en 76 países:


Los jóvenes están utilizando sus teléfonos móviles para cientos de cosas pero principalmente para relacionarse entre ellos. Entran en internet, se mandan mensajes, actualizan sus perfiles de Facebook o Tuenti, pero también se mandan fotos con contenido sexual. El problema es que los padres no ven lo que sus hijos están haciendo con sus móviles, sus ordenadores o sus videoconsolas. (...) ahora hay peligros que no conocemos, los padres no conocen lo suficiente sobre nuevas tecnologías como para ayudar a sus hijos a estar protegidos.

(...)

Los jóvenes pueden hacerse daño a sí mismos simplemente escribiendo en Facebook algo que luego pueda arruinar su día, su semana o el curso entero. También pueden hacerse daño entre ellos y por supuesto pueden ser molestados por terceras personas. (...) En el caso del cyberbullyng es difícil saber cuándo pasa esa línea en la que deja de ser un mensaje molesto y pasa a ser una amenaza real y se convierte en algo criminal.

(...)

Últimamente se está dando mucho algo que podría llamase abuso [maltrato] digital': parejas demasiado celosas que quieren saber en todo momento dónde estás, con quién estás, con quién te intercambias mensajes, quién te llama. (...) las nuevas tecnologías están tomando un papel muy importante en las relaciones [de pareja]. Ahora es muy fácil espiar a tu pareja y hay ciertas acciones que pueden derivar en una falta de intimidad.

(...)

está aumentando el riesgo de enfermedades mentales en los jóvenes. Están siempre conectados a sus dispositivos y están sufriendo un nivel muy alto de estrés. ¿He recibido un mensaje? ¿Lo he respondido lo suficientemente rápido? En Estados Unidos, un 24% de los jóvenes duerme con el móvil al lado para no perderse ni un mensaje. Eso quiere decir que están perdiendo horas de sueño con lo que esto conlleva en el desarrollo físico y psicológico de los adolescentes.

(...)

Lo mejor que pueden hacer es hablar con sus hijos, conocerlos, formar parte de sus vidas. (...) Es necesario pasar tiempo juntos, como familia. Probablemente la mejor arma para luchar contra las amenazas en la Red sea una buena cena en familia. (...) cuanto más cercano estés a tus hijos, más fácil te resultará protegerlos de los riesgos que hay en la red. Lo que no hay que hacer es espiarles. Si creen que les están espiando lo que hacen, no van a confiar en ti cuando tengan un problema.

También es importante que los padres pongan las normas porque si no tienen unas normas que cumplir, se las van a saltar. Hay que dejarles bien claro que no pueden enviar o recibir mensajes por la noche, que no pueden llevar el móvil a clase o navegar por la red cómo y cuándo quieran, que tienen que enseñarte todo lo que se descargan. Al final es igual que en la vida real, tú dices a tus hijos qué es lo que está bien y lo que está mal y si tienes una buena relación con ellos, te harán caso.




Fuente: Diario Vasco

lunes, 22 de diciembre de 2008

Los menores vivirían "muy estresados" sin teléfono móvil

El sociólogo Javier Elzo acaba de publicar La voz de los adolescentes (Editorial PPC). En él, desgrana "la nueva edad del pavo", las identidades modernizantes de los nuevos adolescendetes y las adicciones a las nuevas tecnologías que manifiestan los jóvenes.

Un relato que Elzo vietre en el libro. Txomin no tiene duda de qué llevaría a una isla desierta: "Llevaría un teléfono móvil para llamar a cualquiera. Es que sin móvil hoy en día...", señala, sin reparar en que, por más que se encarame a un cocotero, es poco probable que tenga cobertura.
Tras admitir su "dependencia" -"podría vivir sin el teléfono móvil, pero muy estresado", confiesa- Txomin censura a quien lo utiliza para grabar palizas. "No veo normal que se estén pegando dos y lo primero que hagas sea sacar el móvil para grabarlo. Si te metes en internet, tienes mil vídeos".


'Messenger' y los videojuegos


Enganchados al messenger y los blogs, donde cuelgan "fotos, canciones y vídeos", todos son conscientes de que en internet pueden encontrar amistades peligrosas. "Si pones tus fotos, igual luego te raptan", plantea uno de ellos temeroso, mientras que Janire Osa, todo un torrente de vitalidad, cree que lo verdaderamente arriesgado es "quedar con desconocidos". "La mayoría de veces, cuando te agrega en el messenger alguien que no conoces, empieza a decir chorradas, pero le borras y ya está", zanja, sabedora de que está a salvo con sólo cliquear el ratón. Con las amigas, dice, habla de "cotilleos o de a qué hora quedamos". "O de qué me pongo para mañana", hace de apuntador un chaval, mientras ellas se rinden a la evidencia y sonríen.

Pese a los temores paternos -que, como algunas variables, suelen tender a infinito-, los aficionados a los videojuegos aseguran saber distinguir perfectamente ficción y realidad. "Y el que no sepa, qué tonto es, porque no vas a empezar a matar a gente por la calle creyendo que son marcianos", señala Urtzi, antes de ser poseído de nuevo por la risa floja. Txomin, en cambio, reconoce que algunos chavales sí que imitan a sus personajes preferidos. "No vas a ir con una escopeta pegando tiros, pero yo sí he visto a gente pegándose como si fueran los luchadores de Pressing Catch y acaban haciéndose daño de verdad", da fe.

Fuente: argijokin.blogcindario.com

viernes, 5 de diciembre de 2008

Un 80% de los niños madrileños gasta 42 euros al mes en móvil

Ocho de cada diez niños madrileños de entre 10 y 16 años tiene un teléfono móvil de última generación y llegan a gastar 42 euros al mes, coste que suelen asumir sus padres, según se desprende del estudio del Defensor del Menor de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos "La telefonía móvil en la infancia y la adolescencia" con 1.345 entrevistas a niños de toda la región.

El informe ha puesto de manifiesto el alto grado de dependencia que tienen los menores hacia los terminales, un 25% de los menores confiesa que no lo apaga nunca o sólo lo desconecta cuando está en clase o para dormir.

Durante la presentación del informe el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha mostrado su preocupación porque un 10% de ellos lo utiliza para gastar bromas, hacer grabaciones que después cuelga en la red o para molestar a otros.

Además, más de la mitad de los menores considera que todos los alumnos que tienen uno lo llevan al centro escolar, aunque luego lo apaguen o lo pongan en silencio.

Según se desprende del estudio, la mitad de los menores entrevistados adquirió su primer terminal con 9 ó 10 años, como regalo en algún evento especial y, para ellos, el móvil es una seña de identidad, que cambian cuando pueden, ha explicado Canalda.

La mayor parte de los encuestados argumenta que lo tienen porque lo necesitan, les gusta o, simplemente, porque sus padres querían que tuviera uno.

El informe ha puesto de manifiesto el alto grado de dependencia que tienen los menores hacia los terminales, un 25% de los menores confiesa que no lo apaga nunca o sólo lo desconecta cuando está en clase o para dormir.

Además, el 62% de ellos dice utilizar frecuentemente el teléfono, de media entre una y dos horas diarias, para que sus padres lo tengan localizado, quedar con los amigos o avisar a sus progenitores.

Para los adolescentes, el móvil supone independencia y sólo existen si te llaman o envían mensajes, mientras que para sus mayores es un elemento de control, ha asegurado el Defensor del Menor.

No obstante, el 41% de los entrevistados afirma que en relación al móvil sus padres sólo controlan el dinero que gastan.

En el estudio se informa de que son los padres los que asumen normalmente los gastos del terminal (en un 65% de los casos), que pueden llegar a ser de hasta 42 euros al mes.

Mientras que a los menores lo que más les preocupa es perder el móvil o que se lo roben, sus padres se muestran mayormente preocupados porque sus hijos contacten con extraños o lo usen indebidamente, ha señalado Canalda.


El defensor aconseja a los padres que establezcan un horario para que sus hijos desconecten el teléfono, compartan los gastos del mismo y habiliten los filtros disponibles para proteger a sus hijos de los riesgos y usos indebidos de los móviles.

Fuente: elboletin.es