Ayer martes comenzó en Massachusetts el juicio contra nueve adolescentes (siete de ellos, chicas) que supuestamente acosaron y maltrataron física, psicológicamente y a través de móviles y de Internet a una compañera de escuela, inmigrante irlandesa. Phoebe Prince, de 15 años, fue acosada, humillada y agredida durante tres meses por algunos compañeros del instituto hasta que no pudo aguantarlo más y se suicidó ahorcándose. El acoso, de hecho siguió online tras su muerte.
Seis de los acusados serán juzgados como adultos y, en caso de ser hallados culpables, podrían pasar el resto de su vida en la cárcel. Se trata de la primera vez en Estados Unidos que la Fiscalía del Estado lleva adelante un caso de bullying. Varios de los acusados han sido expulsados de la escuela, aunque la mayoría de ellos hace pocos días, cuando las acusaciones se hicieron públicas.
Lo que muchos padres y algunos medios de comunicación encuentran especialmente alarmante es que varios profesores y personal del colegio supieran lo que estaba pasando, sin tomar medidas que evitasen el trágico desenlace. En dos ocasiones la madre de Phoebe se dirigió a la escuela en busca de ayuda, informando del maltrato al que era sometida su hija y expresando su miedo a que pudiera ocurrir algo a su hija. Sin embargo, en los dos casos le dijeron que no había motivo para preocuparse.
El grupo de adolescentes que se sentará en el banquillo la insultaba a voces en los pasillos del colegio, en la biblioteca, en la cafetería o en el camino de vuelta a casa. Le llamaban día tras día puta irlandesa y zorra, la empujaban, le tiraban cosas, le quitaban los libros de la mano y le mandaban mensajes de SMS con amenazas. El último día de su vida Phoebe fue llorando a la enfermería por la mañana. Después fue agredida en el pasillo y al marcharse a casa le arrojaron una lata.
Los responsables del colegio siguen desempeñando sus funciones y han rechazado categóricamente toda exigencia de dimisión.
Fuente: El Mundo
Información sobre esta nueva tecnoadicción, con especial hincapié en su incidencia sobre niños y adolescentes
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miércoles, 7 de abril de 2010
miércoles, 3 de diciembre de 2008
La adicción al móvil, el consumismo y el riesgo de acoso a menores
Las nuevas tecnologías, entre ellas el teléfono móvil, han facilitado que los menores estén más expuestos al peligro de acosadores y explotadores. El riesgo aumenta, naturalmente si el menor ha hecho de las nuevas tecnologías su único espacio vital.
las nuevas tecnologías han contribuido a que un gran numero de imágenes pornográficas de niños sean más prolíficas y que los pedófilos tengan la facilidad de abusar de los jóvenes en tiempo real usando cámaras web, por ejemplo. Aquellos que consumen imágenes pornográficas de niños extienden la explotación de niños al crear una gran demanda por más imágenes.
Los abusadores comparten información sobre lugares donde los niños están a fácil alcance para ser explotados en internet. También pueden escapar fácilmente de ser aprendidos usando varios tipos de tecnología diferentes, como archivos con códigos indescifrables, esto les ayuda a estar un paso delante de la justicia, este tipo de casos todavía son un gran reto para nosotros.
Otra área donde hay innovación está ligada al consumismo, como el fenómeno de enjokosai, o “citas por compensación”, un fenómeno que se inició en el Japón de los 90s donde los adultos usan sus teléfonos móviles para solicitar “citas” y sexo con menores. También se conocen casos de este tipo en Tailandia, Filipinas, China, Corea del Sur y Singapur, donde los niños de clases medias y altas permiten su explotación a cambio de dinero para comprar bienes de consumo que sienten son necesarios. Estos niños son vulnerables a tener daños físicos y psicológicos, se presentan casos de niños que han sido maltratados físicamente, golpeados, violados, amenazados y hasta asesinados por adultos.
Fuente: blog.stopx.org
las nuevas tecnologías han contribuido a que un gran numero de imágenes pornográficas de niños sean más prolíficas y que los pedófilos tengan la facilidad de abusar de los jóvenes en tiempo real usando cámaras web, por ejemplo. Aquellos que consumen imágenes pornográficas de niños extienden la explotación de niños al crear una gran demanda por más imágenes.
Los abusadores comparten información sobre lugares donde los niños están a fácil alcance para ser explotados en internet. También pueden escapar fácilmente de ser aprendidos usando varios tipos de tecnología diferentes, como archivos con códigos indescifrables, esto les ayuda a estar un paso delante de la justicia, este tipo de casos todavía son un gran reto para nosotros.
Otra área donde hay innovación está ligada al consumismo, como el fenómeno de enjokosai, o “citas por compensación”, un fenómeno que se inició en el Japón de los 90s donde los adultos usan sus teléfonos móviles para solicitar “citas” y sexo con menores. También se conocen casos de este tipo en Tailandia, Filipinas, China, Corea del Sur y Singapur, donde los niños de clases medias y altas permiten su explotación a cambio de dinero para comprar bienes de consumo que sienten son necesarios. Estos niños son vulnerables a tener daños físicos y psicológicos, se presentan casos de niños que han sido maltratados físicamente, golpeados, violados, amenazados y hasta asesinados por adultos.
Fuente: blog.stopx.org
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